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Internacional

Publicado el: 08/15/18 9:46 PM

La historia del trasplante de rostro

A los 21 años, luego de haber sobrevivido tres sin nariz, con la vista dañada y aquejada de pérdida motriz por el traumatismo cerebral que sufrió al intentar suicidarse de un disparo de escopeta a la cabeza, Katie Stubblefield se convirtió en la paciente más joven que recibió un trasplante de cara. Una operación de 31 horas en la Clínica Cleveland, de Ohio, en la que trabajaron 11 cirujanos y numerosos especialistas, Katie recuperó “la que quizá sea la parte más distintiva de nuestro cuerpo y la naturaleza misma de la identidad humana”, según sintetizó National Geographic, que dedicó su nueva tapa a su historia: un rostro.

En esos tres años los motivos que la llevaron a querer terminar su vida —un abandono amoroso, la súbita pérdida de trabajo de sus padres, dos cirugías por sus problemas gástricos— se dejaron ver bajo una luz diferente, y sus días volvieron a tener sentido para ella. “Llegar a este punto de recuperación ha sido a veces un camino difícil de transitar, pero me siento agradecida de que haya existido un camino”, dijo tras la operación, en marzo de 2017, según documentó la clínica en su sitio.

“Siento gratitud eterna por el cuidado que este hospital me ha dado y continúa dándome en mi viaje de recuperación y cura”, agregó la joven. “Decir que mis cirujanos, médicos, enfermeros y cuidadores son ‘de primera’ sería quedarme corta. Y para mi donante y su familia: las palabras no pueden expresar mi valoración de este regalo increíble”.

Durante dos años, National Geographic siguió a Katie, su familia, la familia de la donante y los médicos de Cleveland Clinic para crear este reportaje —y también un documental— sobre la persona número 40 que recibió una cara en el mundo, y en ese mismo hospital de Ohio donde, en 2008, la investigadora Maria Siemionow completó el primer trasplante facial en Estados Unidos.

Alesia y Robb Stubblefield, los padres de Katie, aceptaron con alegría que su hija quisiera mostrar la historia de la transformación de lo que llamaba su “cara de Shrek”, aunque —como advirtió la revista sobre el texto de Joanna Connors y las fotos de Maggie Steber y Lynn Johnson— mucho del material es difícil de procesar. “Las fotografías de Katie antes de la operación son especialmente duras. Las imágenes de la propia intervención pueden impresionar a algunos lectores. Pero estamos contando esta historia porque es importante”, señaló la directora de National Geographic, Susan Goldberg.